Este hombre conseguía que me diera dolor de cabeza, me quite las botas y al darme cuenta de que estaba sudando me decidí por entrar a la ducha. Desconecte el cable del calentador y me bañe con agua fría, tenia demasiada calor y era extraño porque estábamos a septiembre y aunque estuviéramos a mitad de Arizona normalmente haria algo de brisa, pero bueno se lo atribuiré al calentamiento.
Me quede solo con las bragas y una camiseta sin mangas normalmente no dormía con ropa interior pero no tenia intención de colocarme los pantalones de ejercitarse. Eran casi las diez cuando termine de hacer la tarea que se suponía hubiera entregado hoy, mañana debía sacar las copias del proyecto pero bueno ya tenia suficiente sueño para seguir pensando en eso.
Revise mi cuello y aun tenia los cardenales algo purpuras y amarillentos, tenia una camisa cuello de tortuga que los cubriría pero lo que me preocupaba en este momento era el como explicaría la ligera hinchazón de mi labio inferior.
Deje todo eso de lado y me acosté echando a un lado la sabana.
Eran cerca de las seis cuando me levante, iba directo a limpiar los corrales de los animales cuando me tope conque no tenia perilla en la puerta “genial” pensé, de seguro Dustan lo había hecho, esto rayaba de lo frustrante. Trate de abrir pero nada solo se podía con llave, observe al suelo y había una nota, respire profundo y la recogí, no se salvaría de los insultos que le diría con una notita.
De acuerdo Charice, no me has dejado elección, no puedes salir hasta que los cardenales desaparezcan y como no me quieres escuchar “si te quería escuchar pero tu no querías hablar” dije enojada
Decidí tener que encerarte, debo alimentarme y estando al pendiente de que no hagas alguna estupidez no puedo, regreso a las ocho para el desayuno.
Huy!!! Estaba furiosa si el esperaba que me quedara allí porque el lo creía estaba loco, yo tenia mas de una manera de salir y no eran precisamente por la puerta. Camine hasta la ventana pero bueno el cristal estaba cerrado con candado, de acuerdo si quieres jugar de este modo, camine hasta la del baño igual estaba con candado, respire profundo de seguro no sabia de la puerta que mama había colocado conectando mi armario con el suyo para poder entrar cuando Paul le volvía loca. Camine hasta mi armario aparte las cajas y los zapatos hasta que di con la pequeña cuerda, ale de ella hasta que cedió. Ok ya tenia como salir de allí.
Busque la ropa y entre al baño me vestí rápidamente cepille mi cabello y lo recogí en una coleta. Agarre mi mochila acomode todo de mi closet para que Dustan no supiera por donde había salido y cruce hasta el otro lado del armario me tope con la ropa y los ganchos de frente, no me gustaba entrar en esta habitación porque Paul era quien la habitaba entonces pero si lo hacia era solo para ver los vestidos que guardaba de mama. Agarre uno color morado que siempre me había gustado verle puesto con unos tacones rojos y los guarde dentro de la mochila. Salí del armario y camine hasta la puerta, el olor de alcohol y tabaco en la habitación me abrumaba demasiado.
Comencé a bajar las escalera y empecé a oler algo delicioso, me asome a la cocina y encontré un pie de manzana recién horneado enfriándose sobre la mesa, me encantaban los pies. El era sin lugar a dudas demasiado atento, pero a la vez demasiado testarudo y yo no daría mi brazo a torcer tan fácilmente. Saque un lápiz y una hoja de papel.
Gracias por el pie pero debo ir al instituto… necesito tiempo para pensar, no me gusta que me dejes enserada… tu no tienes ningún derecho de hacerlo y soy libre de salir hacia donde quiera… no estamos en la edad de simios sabias??? y si no me dirás lo que deseo saber no me busques.
Trabe la hoja debajo del pie y sali por la puerta de la cocina me sentía realmente frustrada y culpable pero no quería dar mi brazo a torcer. Comencé a caminar hasta la parada, hacia demasiado calor para andar con una camisa como la que traía pero debía salir de la casa y conseguir algo de distracción de todo este asunto de múltiples vidas pasadas, hijos que no recuerdo mas que en sueños, un amante vampiro que siempre aparece y mis trágicas muertes, debía sustituir eso por lómenos con cálculos idiomas y baloncesto.
Al llegar al instituto me encontré a Conie esperándome en la entrada principal. Comenzamos a caminar hasta llagar frente al salón hablando o mas bien escuchándole hablar sobre Chad y su cita de anoche, me gustaba poder escuchar y distraerme aunque fuera por cinco minutos.
- Y bien suéltalo- le observe
- Que te diga que?
- Vamos Charice, no me engañaras con eso de estar callada y escuchar
- Suéltalo
- Que quieres que te diga?- llegamos hasta los casilleros, abrí el mío y comencé a sacar el vestido y los tacones de mi mochila.
- La razón por la que llevas esa blusa en un día tan caluroso como hoy- guarde la ropa en la mochila que siempre tenia en el casillero repleta de ropa pijamas cepillos y demás. La observe y si bueno debía dar una explicación valida porque hasta ella que era de las personas que tenia frio cuando hacia una calor infernal llevaba un vestido ligero y unas bailarinas.
- O si prefieres comenzar con la repentina hinchazón de tu labio- se encogió de hombros.
- Anoche te dije, estaba enferma- busque las palabras correctas para no hundirme mas.
- Me dio gripe y bueno la hinchazón es porque me caí y mordí mi labio por accidente- no podía creerlo era muy mala mintiendo.
- Te caíste?- su tono era no muy convencido
- Si ya te dije- cerré mi casillero y enganche la mochila en mi hombro mientras sonaba la campana.
- Como quieras pero me tendrás que decir la verdad cuando lleguemos a casa porque no me trago ese cuento- di un respingo aliviada de que dejara el tema para luego no quería tener que decirle algo hasta luego de que finalizaran las clases.
Toco la campana del almuerzo y me alegraba de haber podido distraerme aunque fuera por unas horas entregué el trabajo que debía y me detuve frente a la puerta de las escobas esperando a que Gus saliera para saludarle.
- Hola Charice- dijo Dean apareciendo de la nada con su selecto grupo de amigos y tuve que aguantar las ganas de borrarle la sonrisa con un golpe, siguió caminando hacia la cafetería.
- Me estabas esperando? – dijo Gus apareciendo frente a mi.
- Si solo quería saludarte- dije recostándome de la pared
- Porque no asististe ayer a clases?
- Estaba enferma- baje solo un poco el rostro para ocultar mi labio
- Estas segura?- no sonaba muy convencido
- Si estoy segura- de acuerdo yo tampoco sonaba muy convencida, pero no estaba segura de poder decirle, me había convencido durante la noche de que solo le diría a Conie, que si le decía a Gus tal vez el podría enfrentar a Dustan y salir herido, Conie no se atrevería además de que necesitaba a una chica, una amiga con la que pudiera hablar sobre esto, si no fuera porque encuentro los diarios interesantes en las primeras semanas y luego los dejo botados al alcance de cualquiera, tal vez no tendría que involucrar a Conie, era muy egoísta de mi parte pero sabia que a ella no le molestaría aunque eso no cambiaba el hecho de que me hacia sentir culpable.
- Sabes que me puedes decir cualquier cosa- observe sus ojos de un azul empañado, era un poco mas bajo que yo bastante flacucho diría, con el cabello algo corto y canoso era todo un personaje cuando se lo proponía y la verdad era que no recordaba como mi madre le había conocido, siempre que trataba de recordar solo conseguía toparme con un gran abismo negro.
- Entonces te dejo- parecía un poco ansioso de repente, se dio la vuelta caminando hacia la puerta principal en un paso apresurado.
Le observe por un segundo tratando de saber que le había ocurrido, pero bueno era Gus y siempre salía con una de las suyas. Entre a la cafetería y observe a Conie charlando con Chad en nuestra mesa, camine hacia ellos y me senté en mi lugar. Repentinamente me encontré sin tener hambre, Conie y Chad compartieron una mirada de intriga y luego me observaron, nunca había odiado tanto el almuerzo, quería encerarme en alguna biblioteca u otro lugar en el que mi mente no se viera libre para pensar en Dustan.
Apreté los ojos frotándome los costados de la cabeza sintiéndome mareada con nauseas y algo débil, no había desayunado, pero eso nunca me había puesto tan mal. De seguro aun mi estomago no había asimilado el hecho de que Dustan me diera su sangre “Charice, te encuentras bien?” la voz de Conie apenas y se escuchaba sobre el pitido de mis oídos y comenzaba a prepárame para salir corriendo hacia el baño, tape mi boca dando un traspié apartándome de la mesa “O mi dios estas verde” no pude distinguir si la preocupación de Chad era sincera o no porque cuando apenas y le escuche ya había dejado la mesa y comenzando a correr hasta el servicio de damas.
Abrí de una patada uno de los cubículos expulsando sangre, el estomago me ardía como si estuviesen haciendo una fogata allí, me encontré llorando y apretando mi camisa en un puño justo en mi estomago. Baje la cadena y no se como lo logre pero llegue hasta uno de los lavabos, esparcí agua en mi rostro limpiando el repentino sudor en mi frente y las lagrimas, tome varias respiraciones aun con la cabeza inclinada cuando sentí entrar a alguien levante el rostro y era Conie quien se veía preocupada.
- Charice de verdad te sientes bien?
- Sabes podemos dejar lo de esta noche para luego, no quiero que empeores- oculte una débil sonrisa, ella no sabia que volver a la granja haría que empeorara mas.
- No te preocupes , no es nada, se me pasara- le observe arquear una ceja
- Estas segura?- no quería seguir discutiendo el tema así que camine hasta la puerta, me voltee en el ultimo minuto sabiendo que no podía dejarle preocupada por el resto del día.
- Estoy segura y será mejor que vallamos a clase antes que nos dejen en detención- dije al escuchar la campana. No le di oportunidad de decir nada mas y salí al pasillo donde estaba el mar de estudiantes de camino a sus salones.
La clase de gimnasia como de costumbre fue un alivio, practicamos baloncesto y pude despejar mi mente un poco y para cuando toco la campana agarre mi mochila de las gradas y Salí hacia el pasillo. El día de clases ya había terminado así que salí hacia la puerta principal para encontrarme con Conie deteniéndome antes en recoger la mochila de ropa del casillero. Me recosté contra mi casillero mientras observaba a Conie despedirse de Chad, me alegraba verla feliz en realidad Chad no era tan presumido, era mas del tipo que hacia deportes porque le gustaba y no por ser popular, el chico de verdad disfrutaba lo que hacia y me alegraba mucho por Conie porque con frecuencia se terminaba enganchando de cretinos.
Sentí como sujetaban de mi mano aprovechando mi distracción, mire hacia mi lado y encontré a Dustan tenia una chaqueta de cuero negro el cabello peinado hacia tras y el semblante de enojo le daba un único aire realmente sexy. Sacudí mis pensamientos, me estaba llevando a rastras hacia la puerta y la verdad era que yo no estaba preparada para volver aun.
- Que haces aquí?- mi voz sonó toda ausente, para nada enojada como era mi primera intención.
- No se como lograste salir pero tienes muchas explicaciones quedar- me irritaba que utilizara ese tono conmigo, tire de mi mano tratando de zafarme pero no pareció advertirlo.
- Eres un idiota porque no me dejas en paz o acaso te decidiste por hablar- ya estábamos afuera y el Jeep estaba como el primer día en la cera principal. Le observe a los ojos cuando se detuvo buscando mi mirada.
- Alice te lo juro, si vuelves a ser tan malcriada en alguna próxima vida me volveré loco- el aliento se me atasco.
- Charice, Charice!!- escuche a Conie gritando mientras coria a mi lado.
- Debo decirte algo- se quedo callada al ver a Dustan
- Hola, Dustan- agarró la mochila de mis manos y le sonrió a Dustan.
- Charice debemos irnos, mama no debe tardar- observe como Dustan apretaba su agarre en mi mano, obviamente no pensaba dejarme. Volví la mirada a Conie no quería que escuchara lo que iba a decir.
- Conie porque no te adelantas, yo iré en un momento- observo primero a Dustan y luego a mi.
- Claro pero no tardes- soltó mi mano y comenzó a caminar con la mochila en la que tenia la ropa hacia el aparcamiento para esperar a su madre.
- Te deje escrito que si no me dirías porque es que mi alma sigue volviendo no me buscaras- observe sus ojos enojada
- Volverás a la granja conmigo, me explicaras como es que lograste escapar y no saldrás de allí hasta que se te vallan los moretones- inclino el rostro de manera que nuestras narices se rozaran, parecía muy seguro de si mismo, levante mi barbilla evitando respirar.
- No sueñes con eso
- No me obligues a hipnotizarte
- No te atrevas- comencé a moverme pero no pude, de alguna manera encontraba sus ojos mucho mas hermosos ahora con ese brillo de misterio que me hipnotizaban por completo. Entonces fui consiente de lo que estaba haciendo, no podía moverme a voluntad y me sentía presa dentro de mi propio cuerpo.
- No lo hagas Dustan, si de verdad te importo un poco no te atrevas a obligarme- no podía hablar pero sabia que estaba leyendo mi mente.
Libero mi cuerpo de su control solo para juntar sus labios con los míos, trate de apartarme pero aun tenia su mano sujetándome, tiro de ella hasta que nuestros cuerpos chocaron, produciendo un extraño nudo en mi estomago. Sabia que debíamos tener mas de una mirada encima. Mordí su labio inferior tan fuerte como me atreví, hasta que retrocedió con el ceño fruncido “Charice!!!” escuche la bocina del auto de la madre de Conie hacerle corro.
Aproveche que aun Dustan estaba en shock y tire de mi brazo hasta liberarlo.
- Cuando regrese mañana espero no encontrarte a menos que me vayas a decir porque es que todo este siclo sigue- comencé a retroceder.
- No te liberaras tan fácil Alice, no puedes seguir siendo tan caprichosa- lance una muy mala risa de ironía
- Si. Si puedo- me di la vuelta y comencé a caminar hasta el auto de la madre de Conie.
- Hola señora Jackson- dije dándole un abrazo, al menos ellas no parecían haber visto nada, la madre de Conie era una señora encantadora Conie se parecía mucha a ella ambas eran altas con el cabello rubio con la misma nariz y labios solo que Conie tenia los ojos de un marón cobrizo y la señora Jackson los tenia de un verde esmeralda.
- Querida, estas bien? Paul no te a hecho daño?- enmarco mi rostro con ambas manos observando directo a mis ojos.
Me encogí de hombros volteando la mirada hacia un lado- supongo que estoy bien- no quería entrar en muchos detalles con ella sabia que se pondría histérica si le contaba todo lo que me había pasado en la ultima semana, sin mencionar que me referiría a un manicomio si le contaba todo el royo de Dustan y yo. No, en definitiva tenia mas oportunidad de tener a alguien con quien hablar y no ser enseraba en un psicriatico si se lo contaba a Conie.
- Sabes que puedes confiar en mi- asentí mientras besaba mi frente
- Mama llegaras tarde- le recordó Conie sacando su cabeza por la ventanilla del pasajero.
- Claro- dijo la señora Jackson dando la vuelta mientras yo entraba aceleraba de auto y me coloque el cinturón no pude evitar voltearme y buscar el Jeep rojo de Dustan con la mirada, seguía estacionado en el mismo lugar y estaba segura que a pesar de que los cristales estaban oscuros sabia que debía de estar viéndome justo ahora y eso solo hizo que me ruborizara volteando la mirada hacia al frente escuchando ausentemente la conversación de Conie y su madre sobre Chad.
- Mama necesito dinero- comenzó Conie
- Mas?, Conie para que quieres ya te di la mesada hace dos días.
- Pero es que Chad me dijo que quería llevarme a conocer a sus padres el sábado y quería comprarme algo, además la mesada me la gaste en los materiales que pidieron los profesores y necesito ropa- observe a la señora Jackson observar a Conie por el rabillo mientras aceleraba cuando la luz se torno verde
- De acuerdo, quiero ropa nueva, pero mama vi un vestido que me encanto y…..
Voltee la mirada hacia un lado de la carretera ignorando la conversación. Me sentía horrible como si Dustan no se mereciera la manera en la que le estaba tratando, pero tenia la necesidad urgente por algún motivo de saber todo y el no quería contarme, si solo pudiera recordar mejor además de en sueños tal vez pudiera saber mas. Esto me estaba consumiendo de verdad quería estar en la granja con el escuchándole hablar viéndole. Di un respingo no podía retractarme por alguna razón el me estaba ocultando una buena parte de la historia y de verdad sentía que era muy importante saber.
- De acuerdo niñas- dijo la señora Jackson cuando llegamos frente al bufete de abogados donde trabajaba.
- Les dejare las dos tarjetas de créditos- observe como Conie comenzaba a entusiasmarse mientras le pasaban la tarjeta- Conie como te pases de los mil no tendrás mesada por el resto del año.
- Y tu Charice se que también necesitas ropa- observe como se volteaba tendiéndome la otra tarjeta, me quede atónita no podía aceptar semejante regalo, observe a Conie indecisa.
- Señora Jackson yo no puedo aceptar….
- O por favor- dijo interrumpiéndome- sabes que me puedes decir Emma- tomo mi mano colocando la tarjeta y cerrándola con la suya, yo aun estaba en shock sabia que me tenia cariño pero no pensé que fuese para tanto.
- Tómalo como un regalo de navidad y cumpleaños atrasado- me sonrió, ella sabia que mi cumpleaños había sido hacia cuatro meses atrás.
- Gracias- dije de manera ausente mientras ella se volteaba y agarraba su maletín del suelo.
- No hay de que cariño- dijo saliendo del auto mientras se arreglaba la falda- Conie sabe los números de las tarjetas- cerro la puerta- y Conie por favor…
- Si mama, me voy a comportar
- Y…
- Y también voy a conducir con cuidado- dijo Conie mientras saltaba hacia el asiento del conductor sacando la cabeza por la ventanilla- Ya vete mama llegaras tarde- agito la mano mientras la señora Jackson nos daba la espada y entraba a el edificio.
- Y tu que esperas? Que arranque? muévete- dijo volteándose a verme.
Guarde la tarjeta en mi mochila y salte hasta el asiento del pasajero- primera parada, Charlotte Russe- dijo acelerando y bueno supe que este seria un día muy largo.
Eran cerca de las nueve y por fin estábamos en la ultima tienda aunque según Conie esta no debía faltar porque era una donde solo vendían trajes de baño y ropa interior algo así como victoria secret pero mas juvenil. No había podido apartar la mente de la granja en todo el día. Siempre me preocupaba cada vez que me quedaba en casa de Conie y muchas veces le hacia ir para poder atender los animales y luego regresarnos hasta su casa. Sabia que Dustan se encargaría de todo pero no podía evitar sentirme pensativa al respecto. Dustan, la sola mención de su nombre me traía consigo el sabor de sus labios, esto se me estaba pasando de las manos y necesitaba desesperadamente un consejo, lo que me recordaba que aun no había hablado con Conie sobre el tema, aunque para ser sincera no creo que un centro comercial sea el lugar adecuado para soltar semejante información, por ello había evitado que me viera mientras me media la ropa, aun tenia los cardenales algo amarillentos en el cuello y por lómenos ya no tenia los arañazos aunque si algún que otro cardenal apunto de desaparecer y unas cuantas uñas marcadas no muy profundamente.
- Charice estas escuchando algo de lo que estoy diciéndote?- observe a Conie quien sostenía un bañador de dos piezas color lavanda oscuro frente a mi
- Lo siento estaba pensando en la granja- dio un suspiro levantando su otra mano donde sostenía otro bañador pero de pieza completa color durazno
- Te estaba diciendo que lo único que nos falta son trajes de baño y como nunca hemos salido a la playa podríamos aprovechar mañana y saltarnos las clases.
- En realidad Conie….- pero no me dejo terminar porque me paso el bañador color lavanda y me empujo dentro de un cubículo para que me lo midiera.
- Conie no creo que sea buena idea saltarnos las clases mañana- dije asomando mi rostro para observarle
- Como quieras pero debes admitir que nunca hemos ido juntas a la playa así que en el próximo fin de semana iremos- respire hondo y entre ella tenia razón pero había escogido un muy mal día para sacar el tema.
Me saque toda la ropa echando otro vistazo a los moretones casi amarillentos, me coloque el bañador y bueno no sabia como debía quedar uno a excepción de las modelos pero no era como si yo tuviera un cuerpo de modelo, me gire, bueno al menos de algo había servido tanto trabajo de granja aunque para mi opinión tenia mas el abdomen de un chico en desarrollo. Nunca me había dado cuenta de mi apariencia pero bueno no era tan desastrosa “Charice vas a quedarte todo el día o vas a salir?”
- Me voy a quedar con este- dije asomando mi cabeza observando como ella sostenía mas de seis pares de bañadores y ropa interior en sus manos.
- Déjame ver- le observe espantada no iba a salir así cuando aun tenia los moretones además de que me sentía algo incomoda.
- Charice no dejare que escojas algo por salir del paso- suspire sabia que seguiría insistiendo e igual le diría todo luego así que retrocedí solo un poco llevándome la mano a la garganta justo donde estaban los moretones abriendo la puerta solo para que me pudiera dar su opinión y salir de una vez de allí.
- Bueno niña realmente tienes que coger un bronceado pero fuera de eso, tendré que apuntarme en un gimnasio porque de ninguna manera había pensado que tenias abdominales- se estaba riendo, de acuerdo respire hondo observándole cuando estrecho la vista justo sobre una de mis caderas. Ok ya lo había visto, cinco, cuatro, tres, dos…
- Charice que rayos te paso?- soltó las prendas de ropa para obligarme a voltear, me gire de nuevo.
- No es nada, si- respire y no fue hasta que aparto un mechón de pelo de mi cuello que me di cuenta que había dejado caer la mano que me cubría los moretones de allí.
- O mi dios, él te hizo esto cierto- agarre mi ropa del suelo, no podía decirle ahora debería esperar hasta que saliéramos de aquí de ninguna manera lo diría en una tienda repleta de gente.
- Prometo que te diré todo pero antes déjame vestirme y salir de aquí- recogió las piezas de ropa del suelo, me lanzo una mira furtiva y salió, de acuerdo si había considerado la posibilidad de retractarme ya era muy tarde porque cuando se obsesionaba con algo lo hacia enserio.
Me quite el bañador y me vestí pensando con cuidado como le diría todo esto. Porque bueno no era como si pudiera soltarle todo a la ligera y esperar que no le diera un colapso o me tomara como a alguien a quien solo querrías tener medicada y bajo llave.
Luego de que saliéramos de la tienda nos detuvimos en Baskin Robin por un helado. Yo había tenido todo el camino para pensarlo pero ahora estábamos al aire libre sentadas sobre un muro junto al auto en el aparcamiento y estaba segura que no importaba que fueran las diez y aun no habíamos llegado a casa de Conie ella no se iría hasta saber todo di un respingo pensando como comenzar pero la cosa era, como se comenzaba a decir algo tan grande pero a la vez incoherente sin parecer una loca?
- Escucha Conie- dije captando su atención lejos del helado hacia mi.
- Primero que nada debes escucharme y prometer que me dejaras explicarme…
- De acuerdo, de acuerdo- dijo interrumpiéndome con voz entusiasta.
- Y debes prometerme que jamás, jamás dirás nada- le observe seria viendo la duda en sus ojos, tal vez esto no era buena idea después de todo no podía arriesgarme a que dijera algo, estaba enojada con Dustan por el momento pero la sola ide de que le pasara algo me enfermaba.
- Charice… que tan grave es lo que debes decirme?
- Porque los moretones que tienes son realmente producto de algo malo- suspire, sabia que debía estar imaginando algo totalmente erróneo.
- Solo promételo, no puedo decirte nada si no me juras que no dirás ni una sola palabra- dio un respingo mordiendo su labio inferior.
- De acuerdo lo juro, pero si Dustan es como Paul y te hizo daño no sostendré mi promesa.
- Dustan no me hizo daño- negué con la cabeza llevándome el cono de helado a la boca y dando una lamida al helado de galletas.
- Cuando te fuiste luego del cine Dean trato de propasarse con migo y me robo un beso, se que suena estúpido, pero me puse enferma nunca antes había besado a nadie y bueno había esperado que mi primer beso fuera con alguien a quien de verdad amaba- levante la mano para indicarle que no dijera nada y seguir hablando, no se me hacía fácil ser sincera con alguien y de verdad quería sacar todo esto del sistema, se sentía como un millón de agujas clavadas en mi pecho luchando por ser la primera en llegar al corazón.
- Cuando logre escapar de allí corrí hasta casa y estaba tan miserablemente confundida que agarre el primer cuchillo que encontré y comencé a subir hasta mi cuarto- trague sintiéndome igual de abrumada que esa noche, pero de repente sentí una inesperada ola de tranquilidad seguí mirando al suelo y dando pequeñas lamidas al helado mientras hablaba.
- Escuche a Dustan tras de mi pero no le preste atención y me encere con seguro, seguro en las dos puertas- dije enfatizando la palabra- estuve realmente cerca de suicidarme pero bueno por algún motivo Dustan logro pasar e impedirlo…
- Derivo las puertas?...
- En realidad no fue hasta la otra mañana que note una gran magulladura en el cerrojo de la puerta del baño- voltee para ver su expresión y bueno estaba desconcertada.
- Me quieres decir que el, aplasto la cerradura de tu baño?- si bueno ella debía pensar que estaba loca.
- Charice me estas queriendo decir que el tipo toma alguna sustancia o algo- negué agitando la cabeza se estaba yendo por la dirección contraria.
- No Conie te estoy tratando de decir que tiene una fuerza sobre natural- dejo la cuchara en el baso y me observo.
- Cuantas veces has visto la película de Hulk el hombre verde? Y no me mientas.
- Conie no estoy loca es enserio
- Claro como quieras- dijo rodando los ojos mientras se bajaba del muro, no podía para de explicarle ahora
- Escucha se que suena loco, hasta yo pienso que estoy loca pero es verdad esa noche me maree luego de comer algo que el había preparado- me baje dando un salto interrumpiendo que entrara al auto- desperté en su cuarto en su cama- se detuvo y me observo preocupada
- No Conie no me hizo daño, el dice que me ama y le creo pero, no sabia eso en ese momento y salí corriendo, luego de unos minutos me encontró y explico el porque de todo- le observe negar con la cabeza mientras trataba de apartarme de la puerta del conductor- Conie…
- No Charice si ese hombre te hizo daño no voy a ser cómplice de ello porque tu no quieras defender tu posición.
- Conie el no me hizo nada- mi tono subió dos octavas
- No? Y todos los moretones que tienes? Esto es grabe Charice
- No es lo que piensan Conie el es diferente el no es…- pensé la palabra con cuidado-
- El no es que Charice?- se inclino un poco hacia mi
- El no es como nosotras Conie el no es humano- abrió los ojos de par en par alejándose un poco de mi.
- Debemos irnos Charice mama debe de estar preocupada
- Conie por favor …- me observo enderezándose
- No Charice te quiero como la hermana menor que siempre quise, no quiero ver como te vuelves loca por un hombre, te prometo no mencionar nada de esto pero hasta que encuentre el momento.
- Pero déjame explicarte todo …
- Entra Charice necesito pensar como rayos le hare para ayudarte.
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