Me despertó el sonido del motor al apagarse, comencé a abrir los ojos sintiéndolos pesados, mis dedos aun estaban entrelazados con los suyos. Tenia su cabeza recostada sobre la mía y su pulgar formaba círculos sobre mis nudillos de manera calma y ausente. Suspire alertándolo de que había despertado. Llevo mi mano a sus labios haciendo que todo mi sistema cobrara vida.
- Llegamos- me acomode liberando mis dedos de los suyos y estirándome, me dolía solo un poco el cuello
- Eso lo puedo arreglar- se inclino frente a mi en la cabina, el cabello que enmarcaba su rostro estaba cerca de los costados de sus ojos haciendo que la manera en la que me observaba me debilitara.
Su mano paso por mi cuello haciendo que me estremeciera solo por un instante luego me relaje dejando que el masaje se llevara el dolor. Abrí los ojos solo para encontrar su rostro a escasos centímetros del mío, me perdí en sus ojos negros que me recorrían las facciones para estar seguro de lo que hacia. Su mano se detuvo en mi cuello, me observo otra vez a los ojos claramente indeciso de que hacer, yo no sabia bien claro que era lo que el quería de mi pero en lo único que podía pensar en ese momento era en sus labios.
Vacilo solo un poco antes de ver mi aceptación y cuando sentí sus labios sobre los míos cerré los ojos y me sentí como mantequilla en el asiento. Era tierno en un principio pero luego se volvió mas urgente, haciéndome reaccionar a sus demandas, solo sabia algo y era que ya era muy tarde, simplemente estaba locamente enamorada de el. No sabia como pero termine sentada en su falda con mis piernas a cada lado suyo, abrí los ojos para observar su rostro. Detuvo el frenético beso y me observo, una de sus manos acomodo un mechón de cabello tras mi oreja, se veía tan hermoso, deslizo sus dedos hasta mis labios solo para tomar posesión de ellos nuevamente. Sus labios eran adictivos simplemente no conseguía tener mas de ellos. Rodie su cuello con mis manos, estaba perdida solo no conseguía las fuerzas suficientes para detenerlo.
Sentí sus manos caer hasta mis muslos subiendo por dentro del vestido, debía de estar loca, intensifico aun mas el beso haciendo que los pensamientos coherentes desaparecieran. Sus manos fuertes y cálidas dejaban rastro de hormigas por el camino por el que subían, mi columna vertebral se estremeció y no sabia si eso era posible, el conseguía que me olvidara de todo. Desabrocho el cierre de mi sujetador y me obligue a pensar en lo que estaba a punto de hacer, sentí una de sus manos rodearme y acercarme mas a su cuerpo mordiendo delicadamente mi labio mientras su otra mano bajo hasta una de mis caderas empuñando el soporte de mis bragas, mi respiración se aceleró, debía estar segura, sentí la tela del soporte ceder ante su fuerza, lance un quejido de sorpresa y separe sus labios de los míos, deje caer mi frente en su hombro recuperando el aliento. Sentía cada uno de mis nervios cosquillear, pero y si no estaba preparada, apenas y lo conocía hacia unos días.
- No debes hacer nada de lo que no estés segura- susurro a mi oído haciéndome estremecer.
Me enderece reuniendo todo el valor que pude para observarle a los ojos, ambas manos suyas estaban cerradas alrededor de mi cintura acariciando con los dedos mi piel. Respire profundo mirando directo a sus ojos a esos pozos negros que me observaban de manera cautivadora, me parecía conocerlo de toda una vida como si supiera que estaba a salvo entre sus manos, no se como lo hice pero reuní las fuerzas suficientes para ser yo quien le besara con una muy reciente adquirida habilidad, mis labios se movían frenéticos contra los suyos. Cerro la palma de sus manos en mi piel atrayéndome aun mas contra su cuerpo, entre mis manos por debajo de su camisa, sintiendo con ellas todos sus músculos tensados. Acompaso el ritmo de mis labios haciendo que necesitara aire, un gruñido ronco de su garganta y de mala gana dejo que me apartara un poco separando nuestros labios, sus manos seguían aprisionándome contra su cuerpo respire profundo y no muy convencida de poder volver tan rápido a sus labios bese a lo largo de su mandíbula como si pudiera memorizarlo, sentí su cuerpo tensarse bajo la palma de mis manos y una ligera presión de sus uñas contra mi piel y era obvio que había un increíble bulto presionando entre nosotros.
Yo no sabia que hacia solo que necesitaba esto y eso me asustaba nunca había necesitado tanto a alguien en mi vida como lo necesitaba a el. Seguí besándole hasta llegar a las comisuras de sus labios pero el simplemente no pudo mas y tomo posesión de mis labios, acompase su frenético y desesperado beso, pero solo conseguí desatar algo salvaje dentro de el. Sentí sus uñas clavarse en mi piel y se me escapo un grito ahogado por sus labios, cuando logre apartar mis labios de los suyos descubrí que estaban sangrando, sus uñas se clavaron aun mas profundo y sentí arder las costillas mientras reprimía otro grito en mi garganta cerrando los ojos tratando de tranquilizarme para que el pudiera recuperar el control sobre el.
Me atragante al sentir sus dientes clavarse con fuerza, cerrándose alrededor de mi garganta, no podía respirar, comencé a moverme pero sus uñas se clavaban aun mas con cada movimiento que hacia. No podía respirar y me estaba mareando, mi garganta y costillas se sentían como en fuego, todo había dado un giro tan repentino, ya no podía hacer nada estaba atrapada, conseguí un breve respiro pero eso provoco algún tipo de desgarre en mi piel desde el lugar donde estaban clavadas sus uñas si hubiera podido gritar lo hubiese hecho, busque su mirada alarmada, me estaba desmayando, el dolor era abrumador, sus ojos estaban abiertos como platos negros vidriosos sin expresión. Exhale el poco aire que quedaba en mis pulmones entregándome al dolor y al repentino sueño que me envolvía.
Sabia que estaba viva por todo el dolor que sentía, no conseguía abrir los ojos con facilidad. Lo ultimo que recordaba era a mi desmayándome en los brazos de Dustan respire profundo sintiendo arder las costillas pero feliz de poder respirar. Abrí los ojos obligándolos, enfoque la vista para encontrarme en mi habitación, trate de moverme pero solo conseguí sentir una costilla moviéndose de su lugar, lance un grito sintiendo las lagrimas bajar por mis mejillas, esto era horrible sentía que todos mis huesos estaban rotos “Dustan” dije llamándole de manera casi ahogada, me lleve instintivamente las manos envolviéndolas alrededor de mis costillas, las lagrimas seguían bajando por mis mejillas dolía demasiado solo quería que el dolor se fuera.
- Dustan!!!- grite sintiendo la boca con un extraño sabor, tosí y observe sobre la cama, había sangre, me acomode solo un poco y observe que estaba envuelta en una toalla. Estaba aterrada.
- Tranquila, Charice, estoy aquí contigo- sentí sus brazos a mi alrededor casi sin ejercer fuerza consiente del dolor que sentía
- Que paso?- pregunte pero volví a sentir otro dolor punzante esta vez de mi espalda haciéndome arquearla.
- No hables, esto es culpa mía, lo siento tanto.
- Pero…- no pude terminar la frase porque ya me había silenciado colocando su mano en mi boca haciéndome beber de lo que parecía su sangre, sabia extraña, trague casi ausente de lo que hacia.
Respire hondo cuando aparto su fuerte mano de mi boca “que has hecho?” pensé no muy segura de poder utiliza mi voz.
- Es para que puedas recuperarte mejor- me abrazo y acomodo su cuerpo cerca del mío- Siento mucho todo esto Alice, prometo que no volverá a pasar- comenzó a tararear una canción que aunque no creía haberla escuchado se me hacia muy familiar, estaba confundida, no sabia que había pasado luego de que me desmayara ni porque estaba sin ropa envuelta en una toalla pero no tenia fuerzas para preguntar o pensar el sueño me envolvía nuevamente haciéndome sentir liviana y sin nada de dolor.
Abrí los ojos y era extraño el techo de la habitación era en piedra, y olía a lavanda. Me senté desasiéndome de las sabanas de sedas, estaba en alguna extraña habitación observe a mi lado y había un hombre de piel tostada clara y cabello rubio, por alguna razón se me hacia conocido, tampoco estaba aterrada de tenerlo junto a mi o quería despertarle. Me pare sintiendo el piso de la habitación frio, comencé a caminar hacia una esquina de la habitación, las ventanas estaban abiertas y el viento hacia bailar las cortinas dejando ver la luna.
Llegue hasta la esquina y había un moisés de madera, aparte el mosquitero y había una hermosa bebe con el cabello rojizo y grandes ojos azules que me observaban, sentía que debía protegerla, tenia pequeñas pecas por sus pómulos y nariz estaba mordiendo algún tipo de juguete para bebes me quede cruzada de brazos observándola se veía tan tranquila en una noche tan extraña, sentí algo engancharse de mi pierna, baje la mirada y encontré a un niño de no mas de tres años, tenia el cabello rubio y los ojos de un color miel estaba temblando. Lo alce en brazos abrazándolo contra mi, era tan pequeño, coloco su cabeza en mi hombro, parecía estar cansado me recosté contra la pared observando a la pequeña en el moisés y meciendo al pequeño en mis brazos “mama” y eso fue todo lo que entendí de parte del pequeño que se estaba quedando dormido en mis brazos porque lo demás era algún tipo de idioma raro.
Parpadee volviendo a sentir un poco de dolor sabiendo que estaba despertando del sueño. Me acomode sintiendo alivio de que ya no me doliera tanto, el sol comenzaba a entrar por las ventanas haciendo que mis ojos ardieran.
-RAYOS!!!- me decise de la sabanas agradeciendo que no me doliera tanto el cuerpo, debía de estar tarde para el instituto, observe a mi lado, tambalee, apoye mi mano en la mesita de noche sintiéndome mareada y con nauseas, debía vestirme, enfoque la vista en el reloj faltaban diez minutos para vestirme y estar en mi silla.
Me esforcé por dar un paso sintiendo mi estomago raro, no se como conseguí llegar al baño sin caerme de narices pero lo conseguí, me arrodille frente la taza del inodoro sentía arder la garganta y mi cabello pegarse a mi espalda, sentí que sujetaban de el desde atrás levantándolo, me dio una repentina convulsión observe alarmada era sangre, esto era raro nunca antes había vomitado sangre.
- Es solo el exceso de lo que te administre mientras estabas dormida.
Me levante alarmada del suelo, el dejo caer mi cabello agarre rápidamente una toalla y me cubrí, no me había percatado de que estaba desnuda hasta que le escuche.
- Aléjate- le empuje escuchando mi voz ahogada, apreté la toalla con ambas manos, no sabia si confiar en el o no, estaba temblando y sentía el sudor bajar por mi frente- déjame sola- comencé a empujarle sin lograr demasiado cuando sentí el estomago revuelto y la garganta arder.
Volví a inclinarme frente al inodoro expulsando solo sangre, presione la toalla con una mano mientras la otra apartaba mi cabello del rosto, aparte las manos de Dustan sintiendo un ligero ardor en las costillas.
- Ya no deberías vomitar mas, te traeré algo de jugo- observe sobre mi hombro, sabia que no debía de confiar en el que estaba loca por seguir amándole pero aun así no me importaba en lo mas mínimo, era una especie de masoquista, no sabia que clase de cosa había hecho el conmigo como para que me sintiera de esta manera. Beso la parte superior de mi cabeza- no debes ir al instituto hoy llamare para decir que estas enferma- salió del baño dejándome sola.
Me levante y camine hasta el lavabo de manera ausente, presione solo un poco el cilindro de dentífrico sobre mi cepillo me dolía el cuello, observe mi reflejo y me espante, tenia el labio inferior algo hinchado con un cardenal, note algún tipo de sombra en mi cuello, tenia otro mas grande que se oscurecía a los lados y se aclaraba solo un poco por el lugar de mi tráquea producto de la mordedura, recordé el dolor, deje caer la toalla y nada me hubiera prevenido para lo que estaba viendo.
Tenia unos especies de rasguños por todo mi torso, me gire frente a el espejo, se cruzaban en mi espalda, las partes menos graves comenzaban a verse como cardenales, se me escapo un grito de espanto aun tenia los huecos de sus uñas por los que salían unas cuantas gotas de sangre, grite esta vez corriendo a cerrar la puerta con llave aunque sabia que estaba magullada y eso no era problema para el de entrar, sabia que estaría aquí en un segundo “Charice, por favor” comenzó a decir pero le ignore, agarre el cepillo de dientes del lavabo y termine de lavarme la boca debía alejarme de el, no podía ser tan masoquista debía irme lejos donde no pudiera dañarme mas.
Entre a la ducha llorando, en realidad debía de tener mala suerte, todos a los que quería lo suficiente como para confiar en ellos terminaban lastimándome. Limpie la sangre seca “Charice, déjame entrar” su voz apenas y podía escucharla, tenia mi cabeza bajo el chorro de la ducha, me sentía algo mareada así que me senté cerrando los ojos y recostando la cabeza hacia un lado…
Parpadee encontrándome en mi cama debía de haberme desmayado otra vez, pero como había llegado hasta allí? Me levante alarmada, la puerta del baño se veía forzada o mas bien la perilla, me decise de las sabanas y observe que tenia una de mis sudaderas holgadas de algodón y uno de mis muchos pantalones de ejercitarse. Me sentía realmente apenada con la sola idea de que Dustan fuera el que me había vestido. Ya no me dolía las costillas ni tenia nauseas solo me ardía un poco el cuello y el labio inferior, camine despacio hasta mis botas, debía de salir de allí, no podía dejar que siguiera las timándome. Comencé a ponérmelas cuando un bolso llamo mi atención, lo abrí y saque el paquete, era imposible yo no había puesto esto en la lista, sentí mis mejillas calentarse. Eche el bolso a un lado y termine de colocarme las botas.
Comencé a bajar las escaleras con el único objetivo de salir inmediatamente de allí, parecía estar en la cocina, sujete mi cabello con una banda elástica que traía. Cuide de que mis botas no rechinaran, agarre la perilla de la puerta principal “Charice no te atrevas…” pero no quería escucharlo para que terminara convenciéndome o intimidándome así que abrí decidida la puerta y comencé a caminar, tenia el efectivo que Gus me había dado y aunque me sentía mal y estaba llorando porque no quería irme debía hacerlo, no podía quedarme allí.
Seguí caminando mas ligero saliendo hacia la carretera, guarde el efectivo en uno de los bolsillos, la banda elástica me estaba molestando halando mechones de cabello por lo pesado que estaba. Debía conseguir llegar a la estación de autobuses y eso quedaba bastante lejos, di un respingo debía pedir ayuda tal vez si iba a casa de Conie…
- Hacia donde te diriges- rodee los ojos ignorándole, se me olvidaba que el era un vampiro y podía correr demasiado rápido.
- Lejos de ti- ya estaba en la carretera y el se mantenía junto a mi
- Charice, déjame explicarte…
- No, no quiero escucharte, solo quiero irme
- Pero, porque quieres irte?- en un instante estaba frente a mi.
Observe hacia la carretera asegurándome de que nadie le hubiese visto y luego a sus ojos temblando esto me estaba afectando demasiado.
- Porque tengo miedo, si- baje la mirada hacia el suelo estaba apenada
- Miedo, miedo de que Charice?
- Miedo de ti, de mi, de lo que siento, miedo de todo esto, esto es terrible, porque tenias que llegar y ponerlo todo de cabeza dentro de mi? Simplemente no lo entiendo- me percate de que estaba llorando de puro coraje.
- Soy una idiota por enamorarme de ti- deje caer mis manos abiertas sobre su pecho mirándole a los ojos atravez de las cortinas de lagrimas- aun sabiendo lo que eres, aun sabiendo el daño que puedes causarme- me observaba de aquella manera tan cautivada y solo me hacia sentir peor- y aunque se que yo no soy suficiente para ti, no puedo evitarlo y me disculpo por ello-baje la mirada sintiéndome derrumbar por dentro.
Comencé a caminar esquivándole pero me agarró del brazo gentilmente y abrazándome sorpresivamente sin ejercer demasiada presión, me rodeo con sus grandes brazos y me levanto del suelo, instintivamente me sujete de su camisa enterando mi rostro en el hueco de su cuello.
- Jamás Charice, jamás, digas que no eres suficiente para mi- las lagrimas seguían bajando sabia que no tenia escapatoria
- No tienes porque tenerme miedo- tenia que observarle.
- Y lo de ayer? No debería preocuparme porque vuelva a ocurrir?
- Eso no volverá a ocurrir te lo prometo y también prometo explicarte todo, pero por favor regresa- era imposible negarme a su petición cuando nuestros rostros estaban tan cerca y le observaba directo a los ojos. Deje caer la cabeza en su hombro estaba oficialmente perdida ya no lloraba y eso era buena señal o eso esperaba.
-Vallamos a la granja te e preparado algo para comer- dijo abrazándome de manera protectora.
Me acomode en la mecedora soltando mi cabello y comenzando a trenzarlo mientras Dustan iba a la cocina a buscar la comida, encendí la vieja radio de papa en uno de los viejos discos de mama “entonces sabes bailar?” pregunto de manera sarcástica mientras me pasaba un plato con una hamburguesa y un vaso con jugo de uva.
- De la única manera que e bailado es cuando tenia tres años
- Y papa me tenia sobre sus pies- mordí mi labio inferior de forma ausente sin lastimarlo aun mas, no recordaba mucho de el solo por fotos o videos.
- Los extrañas?- dijo sacándome de mis pensamientos y haciéndome voltear a verle
- A tus padres, quiero decir- se había sentado frente a mi en uno de los sillones
- En realidad si extraño mucho a mama, sabes era mi mejor amiga- trague la bilis que se había acumulado repentinamente en mi garganta forzando al nudo que se me había formado.
- No recuerdo a mi padre, solo en fotos y unos cuantos videos- me encogí de hombros- supongo que no debería de extrañarle.
Le sonreí limpiando una estúpida lágrima que se me había escapado. Baje la mirada hacia el plato tomando la hamburguesa y mordiéndola ausentemente, no me gustaba hablar de mis padres porque a menudo me hacia ponerme triste y si algo había aprendido era que no podía permitirme ser débil.
- Entonces, tu no comes- fue casi una afirmación, no le había visto comer solo beber algo nada mas.
- Puedo hacerlo- dijo afirmando y haciendo un provocativo gesto con las manos en su pelo.
- Digamos que ayuda a controlar la ansiedad- arquee las cejas, eso debía ser mentira
- Ansiedad de beber sangre?- pregunte medio en broma medio enserio
- Si, además de que ayuda a mantener las apariencias frente a los humanos- di otro mordisco y bebí un poco de jugo, apenas y sentía el dolor de las costillas pero aun me ardía un poco la garganta y el labio inferior.
- La sangre que me distes, para que fue?
- Para remplazar la que habías perdido y que te recuperaras mas rápido- bajo la mirada al suelo frotando su frente con los dedos.
- Dustan- dije de manera para atraer su atención hacia mi rostro- Que fue, lo que paso luego de que me desmayara?- repentinamente ya no tenia hambre así que coloque el plato y el vaso a un lado y me quede observándole a los ojos.
- Yo, bueno- aparto la mirada hacia un lado- se podría decir, que no me percate de que te habías desmayado, hasta el ultimo minuto- me lleve instintivamente las manos a la garganta
- Eso quiere decir, que anoche, si paso, algo?- me sentía raramente apenada, no acostumbraba hablar con nadie de estas cosas, pero de verdad necesitaba saber y salir de dudas.
- Si con pasar algo te refieres a si llegamos a tener relaciones, la respuesta es no- su voz era clara y seria lo cual ayudo a que me sintiera un poco mas cómoda, me recosté rodeando mi cintura con las manos y observándole.
- Aunque admito, estuvo bastante cerca- froto la parte trasera de su cabello sosteniendo mi mirada con algún brillo claro de desilucion.
Me levante agarrando el plato y el vaso, no estaba acostumbrada y en definitiva me sentía incomoda. Comencé a caminar hacia la cocina sintiendo su mirada de intriga sobre mi, comencé a fregar los trastes cuando sentí unos brazos rodearme “no crees que deberíamos hablar de esto?” trague forzadamente mientras cerraba el grifo, tenerle detrás de mi abrazándome y hablándome hacia que me temblaran las rodillas.
- De acuerdo, pero debes alejarte- me libero retrocediendo unos pasos, me gire observándole y apoyándome en el fregadero.
- Entonces, sobre que quieres hablar?- baje la mirada hacia mis botas y luego de vuelta a su rostro
- De nosotros- no pude evitar sonreírle
- Dustan debemos ser realistas, no hay un nosotros- frunció el entre cejo
- Porque no?- parecía dolido
- Eres diez o incluso mas años mayor que yo, nuestras mentes funcionan de maneras muy distintas- sentí las mejillas tomar color.
- Bueno es cierto, pero eso nunca a sido una oposición.
- Porque hablas así?- pregunte confundida
- Hablar como?
- Como si ya hubiese pasado o como si me conocieras de toda la vida- aparto una silla de la mesa y se dejo caer allí bajando el rostro.
- Y la chica, nunca me has dicho quien es.
- Hay cosas que yo no puedo decirte Alice
- Entonces comienza a decirme, porque no entiendo- me cruce de brazos observándole
- Deberías sentarte- aparte de mala gana una silla de la mesa frente a el y me senté.
- Veras Charice si es cierto que no tengo veintiséis tengo trecientos setenta seis-le observe sorprendida, porque no me había dicho la verdad desde un principio.
- Nací el veinte de junio de 1545 en Inglaterra- no quería interrumpirle para poder saber mas sobre el ya que no sabia nada pero apenas y podía mantenerme callada y estable en la silla.
- En el 1571 me convertí en vampiro, anduve por el mundo matando a humanos para poder sobrevivir hasta que conocí a una chica en el 1690 en Salem su nombre era Alice.
- Espera un minuto- ok no podía evitarlo- quieres decir que esa es tu novia vampiro
- En realidad Charice ella no es ni era vampiro
- Entonces que tengo yo que ver con todo esto?
- Todo, Charice tienes todo que ver, veras ella estaba casada y tenia hijos dos para ser correctos, una niña y un niño ambos muy hermosos aunque se parecían a su esposo un hombre moreno, ella venia de un linaje de brujos solo que ella no había heredado nada de ese linaje, cuando comenzó la casería toda su familia incluyéndola terminaron en los calabozos, trate de ayudarle pero fue inútil su marido le había condenado y le había dicho que si por alguna razón ella no moría o lograba escapar entregaría a sus hijos así que no me dejo ayudarle a ella o a sus niños.- me sentía raramente triste al punto de tener que esforzarme para no llorar.
- En el 1706 viaje al oriente en busca de nuevas experiencias, tenia un amigo con el que empezaba a hacer negocios así que me dio alojamiento, ellos tienen una manera muy recta de como debería de ser la vida.
- Cuando llegue me estaba esperando sentado en el centro del salón, luego de que me explicara algunas cosas comenzó a presentarme a sus esposas…
- Espera, has dicho esposas?
- Eran cuatro para ser exactos y aunque todas tenían el rostro cubierto se notaba que eran jóvenes y que no pasaban de los veintitantos, la mas pequeña tenia doce y fueron sus ojos los únicos que me atraparon al instante.
- Luego de unos días con ellos el hombre comenzaba a caerme mal, trataba a sus esposas como muebles y bueno no fue hasta la semana que logre ver el rostro de la que descubrí se llamaba Jazmín Alicia y comprendí porque sus ojos azules me habían cautivado.
- La niña era Alice o mas bien la reencarnación de ella, no lo creía posible hasta que un día le escuche hablar de unos sueños que la atormentaban, se los estaba contando a otras de las esposas.
- Ella describía su vida como una pueblerina de Salem en sueños, trate de llevármela cuando cumplió dieciocho pero nuevamente su esposo le amenazo diciéndole que su única hermana que para entonces tenia seis tendría una vida de esclavitud peor que la que le había dado a ella.- me sentí raramente mareada una imagen paso por mi mente era como parte de un sueño que había tenido , tela flotando de diferentes colores lentejuelas y una pequeña niña de cabello rubio largo bailando en medio de una multitud de hombres.
- No quería dejarle, perderla nuevamente pero era su elección y no podía interferir.
- Cuando regreso junto a su esposo le habían tendido una trampa, le estaban esperando una multitud de hombres y mujeres.
- Yo había conseguido sacar a su hermana de la casa pero para cuando llegue a buscarla a ella le habían matado- trague este hombre debía haber sufrido y mucho.
- Le entregué la niña a una pareja de personas mayores en Francia nunca habían podido tener hijos y siempre me mantuve en contacto con ellos hasta que la niña se caso y tuvo hijos propios.
- En el 1774 me entere de un grupo de revolucionarios que buscaban la libertad de los Estados Unidos, me intereso mucho ver a los humanos luchar por la libertad así que me decidí por ayudarles, cuando me incorpore volví a encontrarla estaba con unas botas y el cabello corto- otra imagen esta era de uno de mis muchos sueños: hacia una calor sofocante y estaba corriendo cargando una escopeta, parpadee, no creía que esto fuera posible pero el estaba llorando, nunca hubiese pensado que los vampiros pudieran, trago mirándome y sonriendo.
- Siempre pasa lo mismo siempre la encuentro y siempre muere de una trágica forma.
- Cuando fue la ultima vez que volviste a verla?- sonrió nuevamente mirando al suelo y frotándose el mentón con los dedos
- En realidad, le estoy viendo justo ahora- sentí mi respiración detenerse debía de estar loco o yo había escuchado mal.
- Que has dicho?- pregunte levantándome de la silla sosteniendo su mirada
- Charice se que no es fácil aceptarlo pero siempre has sido tu- retrocedí un paso tambaleando- a que has tenido sueños muy extraños como el de anoche- trague la bilis que había subido por mi garganta, recordando a aquellos dos pequeños de ojos claros
- Estas loco- estaba confundida esto no podía ser posible- esto no es razonable de ninguna manera- retrocedí otro paso mientras el se levantaba de la silla.
- Puedo probarlo- dijo sonriendo y acercándose un paso hacia mi
- Como?- sonrió y en un instante se apodero de mis labios de manera extraña pero a la vez simplemente cautivadora, trate de zafarme de su agarre pero las imágenes comenzaron a llegar como bandada, una tras otra, pedazos de recuerdos en distintos sitios distintos idiomas, parecían ser demasiado reales como para ser solo sueños y en todas aparecía Dustan.
Parpadee volviendo a sentir el suelo bajo mis pies, trate de apartarme de el para tomar aire, pero solo conseguí apartar el rostro hacia un lado, sintiendo su pesada respiración en mi garganta. Le empuje solo lo suficiente para que supiera que necesitaba espacio, me libero de su agarre y retrocedió unos pasos, cuando voltee a verle tenia las manos cubriendo su rostro.
- Como es esto posible?- le pregunte sintiéndome aturdida
- Como es posible que esto suceda?- aparto las manos de su rostro pero se quedo mirando fijamente al suelo
- Dustan, te estoy preguntando algo- nada seguía callado sin mirarme
- Contéstame- dije esta vez enojada, no me quedaría con la pregunta en los labios sin antes insistir.
- Dustan- camine hasta el y trate de hacer que levantara el rosto pero fue igual que si hubiese tratado de mover una roca
- No me dirás?- estaba furiosa, porque no quería decirme, tenia todo el derecho de saber.
- De acuerdo, como quieras- comencé a caminar hacia las escaleras cuando el teléfono de la casa comenzó a sonar así que me devolví hasta la estancia.
- Hola- dije desenganchando el teléfono y tratando de tranquilizarme
- Charice? Estas bien- era la voz de Conie
- Si Conie, que pasa? Te he dicho que no puedes llamar a la casa
- Lo se pero, no fuiste hoy al instituto y pensaba pasar por tu casa haber si seguías con vida o tendría que denunciar a alguien por tu muerte- esa era Conie llena de bromas
- Estoy enferma pero mañana iré, lo prometo
- No iras a ninguna parte mañana aun los cardenales no han desaparecido por completo- tape la bocina del teléfono y observe a Dustan muy seria.
- Ahora hablas?- me volví otra vez al teléfono levantando una mano en su dirección, si no me diría el porque de mis reencarnaciones no quería hablar con el.
- Hola, Charice …
- Si. lo siento, que decías?
- Que mama quiere saber si ya has pedido permiso para quedarte mañana en casa.
- Bueno no hay problema con eso, me llevo la ropa al instituto y seguimos para tu casa- pude sentir la mirada de Dustan a mis espaldas pero solo coloque mas firme mi mano, dejándole claro que tendría que hablar con ella.
- Y estas segura de que no hay inconvenientes
- Segurísima nos vemos mañana en el instituto
- De acuerdo- su voz no sonaba del todo segura pero igual y colgué, luego le diría todo necesitaba a alguien con quien poder hablar sobre todo esto.
- De ninguna manera iras mañana a ningún lugar- su voz sonaba enojada, pero estaba segura que si habría mi boca solo conseguiría enojarme aun mas, porque la única que tenia razones validas en esa habitación para enojarse era yo.
Comencé a caminar escaleras arriba ignorándole “Charice!!!” en un instante estaba frente a mi interrumpiéndome el paso, rodé los ojos “que quieres?” sus ojos estaban al punto de la ansiedad.
- No iras mañana a ningún lado- su voz era cortante y fría pero de ninguna manera haría lo que el me dijera, tenia hasta el jueves para disfrutar de la ausencia de Paul y el no me diría que hacer.
- Y si no hago lo que dices que?- dije levantando el mentón desafiante, esto de verdad era nuevo para mi nunca antes me había enfrentado a alguien para defender mi posición. Sus ojos se abrieron como platos.
- Charice, es por tu bien, escúchame, yo no soy Paul…
- Ya se, pero si no me dirás el porque de toda esta historia repetitiva, no quiero escucharte- retome la marcha hacia mi habitación esquivándole, me sentía culpable pero debía conseguir las respuestas fuera como fuera.
- Escucha Charice, no iras y es una orden- sentí un nudo en la garganta pero seguí caminando.
- Tu no me das ordenes- entre a mi habitación y cerré la puerta de un portazo poniéndole seguro.
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