Y mi pregunta es, que hace un ángel en mi infierno?
-Charice, más te vale que te levantes- otro día en el infierno, por suerte habían comenzado las clases hacía dos meses y no tenía que estar aquí hasta las cinco de la tarde.
-Charice!!- respire hondo desasiéndome de las sabanas y sentándome en el borde de mi cama.
-Sabes que si no dejas todo preparado te las veras negras- me irritaba tener que escucharle
-Ya escuche, bajo en seguida- más valía ser dócil no ganaba nada cuando le llevaba la contraria, un sonido sordo en la puerta haciéndola temblar y a mi saltar y quedar en pie.
-Eso espero, debes hacer bastante de comer- escuche como bajaba los escalones y corrí a agarrar la camiseta menos manchada y unos desteñidos pantalones.
Hacia tanto que no iba de compras porque para lograr sacarle dinero a Paul era simplemente humillante así que la mayoría de mi ropa era la que se le había quedado a el, excepto mis pantalones los cuales eran como seis. Total estaba en mi último año con apenas dieciséis por haber adelantado cursos, estaba tan ansiosa de terminar y mudarme a New York para estudiar, solo tenía unos cuantos amigos, bueno en realidad tenía solo una amiga, Cornie y no tenía novio por lo que mi apariencia no me importaba. Escuche las voces en la planta baja, Paul había tenido una fiesta anoche y como de costumbre todos sus amigos se habían quedado para el desayuno, eran cerca de las cinco de la madrugada, entre a la ducha me bañe me puse la ropa y amare mi larga cabellera bronce clara en una descuidada coleta, no tenía tiempo para arreglarme debía comenzar a hacer los deberes, limpiar los corales, alimentar a los animales, activar el sistema de regadío, hacer el colosal desayuno, dejar preparados el almuerzo y dejar a medias la cena o y como si fuera poco recoger el desastre de la fiesta de anoche. Volví a respirar viendo como mis enormes ojos azules se inundaban de lágrimas ante todo lo que tendría que hacer para antes de las siete. Sacudí mi cabeza sabía que no conseguiría nada con llorar. Me puse las botas de trabajo y comencé a bajar las escaleras, olía a alcohol más que a nada mezclado con cigarros y un inconfundible olor de drogas, observe a varios de los amigos de Paul acostados en el suelo y en los que antes fueron los sillones preferidos de mama. Salí hacia el granero agarre la pala y el rastillo y comencé a limpiar primero los establos de los animales encerados y luego de haber acabado de darles comida me dirige hacia el gran coral de las vacas, el hedor del estiércol a semejante hora me revolvía el estómago, pero me anime a soportarlo, alimente a las vacas active el sistema de regadío y entre a la casa, había avanzado eran ya las seis así que me puse a hacer el desayuno, eran casi tres kilos de tocino con dos docenas de huevos, seis libras de pan y jugo de naranja que siempre tenía exprimido en envases.
-Deberías hacer bastante de almuerzo invite a unos socios- observe sobre mi hombro a Paul mientras revolvía la última ronda de huevos, me dieron unas repentinas nauseas.
-Claro- dije casi en un susurro, no había comido desde el almuerzo del día anterior, la madre de Conie siempre hacia almuerzo para ambas.
Luego de terminar de hacer el almuerzo y dejar la carne de la cena descongelándose comencé a repartir la comida dándole primero agua a los que tenían semblante de una buena resaca para que no terminaran vomitando y aumentado mi trabajo. Eran casi las siete y el auto bus debía de estar casi llegando a la parada, le page a las prostitutas que Paul había contratado con el dinero que el siempre dejaba sobre la nevera para los gastos de la comida y sus (amiguitas) como el les llamaba. Me apresure a recoger la sala y el salón principal pero cuando voy por mi mochila a mi habitación encontré menudo desastre en el baño de visitas, di otro suspiro hoy volvería a llegar tarde, deje caer la mochila en el pasillo y comencé a limpiar, tendría que encontrar una buena excusa para la profesora de matemáticas. Limpie las lágrimas con el dorso de mi brazo, lágrimas producidas por los químicos, me dije a mi misma. Al acabar sujete mejor mi cabello dejando a la vista mis rasgos. Conie siempre se la pasa alagándome y diciéndome que si me vistiera como una chica y dejara las botas de hombre tal vez conseguiría algún chico. Recogí la mochila del suelo y Salí por la puerta de atrás, en la parada no había nadie, señal de que ya había pasado el auto bus, observe el hermoso reloj en mi muñeca, una de las pocas cosas que pude conservar de mi madre, eran casi las ocho y llevaba cinco minutos de retraso. Comencé a caminar, la escuela no quedaba más de dos kilómetros de distancia, comencé a pensar en lo diferente que sería mi vida si mi madre no se hubiese casado con Paul. Observe mis botas llenas de baro y suciedad de animal de establo, comencé a caminar por la grama para que la grama húmeda las limpiara, el sol no estaba demasiado castigante esta semana por lo que hacía de caminar un alivio dentro de las circunstancias. Escuche el sonido de la bocina de un auto y entre un poco más a la grama no muy segura si estaba en el camino de los vehículos, volvió a tocar a mis espaldas y ya me estaba irritando, otra vez.
-Qué?!- dije esta vez exasperada volteándome para ver.
Un lustroso Jeep rojo se estaciono a mi lado y yo solo conseguí retroceder por precaución mientras la ventanilla del auto bajaba revelando a lo que me pareció un ángel al volante, sacudí mi cabeza pensando que estaba loca, era un hombre con no más de veintitantos pelo largo hasta la nuca ondulado con un corte enmarcando alrededor de su rostro de un color café oscuro ojos color negro facciones bien definidas, si era un ángel a mi vista “Me podría decir donde se encuentra la granja Olmet?” O mi dios si hasta su voz era angelical, pero estaba preguntando por mi granja, sería el uno de los socios de Paul?
-Esta a dos kilómetros de regreso por este mismo camino- dije las palabras casi tropezándolas las unas con las otras
- Gracias- me mostro una sonrisa de agradecimiento y subió el vidrio
“La escuela” me recordé sabiendo que ya iba lo suficientemente tarde como para distraerme. Comencé otra vez la marcha casi sonámbula hasta llegar a las puertas principales del instituto. Cerradas, genial, por suerte el encargado de limpieza, Gus, había sido amigo de mi madre y conocía mis motivos por llegar repetidamente tarde así que me facilito una copia de las llaves. La busque en mi mochila abrí y entre tratando de hacer el menor ruido posible, camine hasta mi aula de clases y entre. Naturalmente todos me observaron “Cuál es su excusa hoy señorita Olmet?” pregunto la profesora mientras la ignoraba y caminaba hasta mi asiento junto a Conie quien me observo preocupada.
- Yo tengo una buena profesora- dijo Travis obviamente queriendo fastidiarme- Creo que a nuestra compañera se le han pegado las sabanas como de costumbre
- Travis- dijo la profesora al chico sentado delante de mi
- Bueno si no me lo cree mírela solo a alguien que está recién levantada confunde la ropa de trabajo de un hombre con ropa decente- sentí la mano de Conie en mi rodilla tratando de hacerme ver que no estaba sola, pero yo ya había superado todos los comentarios hirientes hacía varios meses atrás cuando me convencí de ser fuerte y levantar una muralla para que ningún comentario me lastimara.
- Tiene algo que decir señorita Olmet?
- No profesora, lo que piense mi compañero me tiene sin cuidado más bien me interesa que comencemos la clase y dejemos las estupideces para otro momento- le dedique una sonrisa sorprendiéndola, odiaba cuando los profesores parecían seguir el juego que comenzaban los alumnos.
Luego de que sonara la campana la profesora me detuvo, como de costumbre para pedir explicaciones pero yo ya estaba cansada de decirle porque, ella no creía capaz a mi padrastro de semejante barbarie y no era para menos porque él era bien visto ante la sociedad. Un hombre de negocios y si era cierto que la granja cada vez crecía más y más pero debía de admitir que también crecía su avaricia y gusto por la bebida. Así que luego de que me sermoneara (yo obviamente le estaba ignorando) mi mente seguía en el hermoso ángel con el que me había topado. Ella me felicito por mis notas ya que a pesar de que llegaba repetidas veces tarde tenia las mejores notas de su clase y de los demás maestros, me libere de su repetido sermón con la excusa de que llegaba tarde a mi próxima clase, aunque eso era totalmente cierto.
Las clases eran tan aburridas cuando me daban un material que yo me sabia del derecho al revés así que pasaron en una tortura lenta, antes de llegar a la cafetería para encontrarme con Conie encontré a Gus en el pasillo.
-Hola Charice, llegastes tarde otra vez?
-Si, por suerte me distes esa copia, no sabes las muchas veces que me a salvado- dije viendo al pequeño conserje con lentes redondos sin montura y un en crispado cabello blanco.
-Y bien esta vez que paso?- pregunto colocando el trapeador en la cubeta amarrilla
-Que debería decir? Paul es simplemente insoportable, pero bueno se podría decir que es lo normal, trabajo al alba, desayuno, almuerzo y casi cena sin mencionar la limpieza profunda de la casa luego de una de sus famosas fiestas- me encogí de hombros Gus ya sabía todo eso
- Creo que debería levantarme un poco más temprano- le observe abrir los ojos como platos tras los lentes, obviamente no estaba de acuerdo con esa idea
-Yo lo que pienso es que tu deberías estar preocupándote por tus estudios en vez de preocuparte por el excremento de los animales de una granja- observe como se quedaba viendo mis botas
-Ambos sabemos que eso es imposible y no me haces bien haciéndome imaginar tal cosa
-No pude evitar escuchar a ese chico insultarte en clase- eleve una ceja
-Ahora me espías?- pregunte sorprendida Gus no era del tipo que espiaba.
-Charice que crees que pensaría tu madre si te viera así como estas?
- Sabes Gus no estoy dispuesta a discutir esto contigo
-Escuche que Paul saldrá mañana de viaje de negocios
-Y gracia a dios porque lo estaba rogando hacía meses- dije esta vez en tono divertido, tener la granja para mí era todo un alivio
- También escuche que está buscando a alguien que se quede a cargo- le observe, eso si no lo sabia
-Pensé que podría ofrecerme, ya sabes así y te ayudo con todo ese trabajo- Gus era más como el abuelo que nunca tuve tan lleno de buenos deseos
-Y crees que te dará el puesto?
-Está más que confirmado que el no hará tal cosa, cree que soy un viejo que no sirve paro los trabajos de granja
-Gus...
-Por eso, envié a un muy buen amigo mío a la entrevista, es joven fuerte y estoy seguro que no es como ninguno de los charlatanes que Paul lleva a tu casa- le regale una sonrisa, el siempre andaba protegiéndome
-Sabes que me encanta hablar contigo pero quede con Conie...- levanto un mano parando mi explicación
-Si ya se- busco en sus bolsillos-toma- dijo ofreciéndome unos billetes doblados en sus manos
-No es mucho pero estoy seguro de que te podrás comprar algo bonito
-Vamos Gus, sabes que no soy del tipo que se fija en que lleva puesto
-Lo sé pero, apuesto a que los chicos si- sentí arder mis mejillas odiaba cuando el en especial se ponía en ese plan
-También sabes que no estoy buscando ningún chico- le recordé sintiendo las mejillas tranquilizarse
-Claro, y Yo tengo el pelo blanco porque me lo tiño- dijo bailado los ojos tomando mi mano y colocando el dinero en la palma de mis manos
-Vamos, anda y ve a la cafetería estoy seguro que no has comido desde ayer- no pude evitar sonreír el me conocía como la palma de su mano.
-Gracias Gus, te debo una- bese su mejilla y comencé a caminar hasta la cafetería y luego hasta la mesa donde me esperaba Conie.
-Siento haberte echo esperar- dije sentándome frente a ella mientras me colocaba la mochila donde traía el almuerzo frente a mí.
-No te preocupes te vi charlar con Gus cuando venía a la cafetería solo que no quise molestarte
Abrí la mochila y agarre el emparedado de pavo le quite la envoltura y di un mordisco, sentí las tripas reaccionar inquietas por el primer alimento que ingería en horas
-Estaba pensando ya que es viernes y tu padrastro se ira mañana por la mañana y no regresa hasta el jueves, que tal si te quedabas en mi casa, ya sabes mama dijo que si, y dice que le hace falta verte
-Gracias por la invitación Conie- trague- de verdad me gustaría ir pero por haberme escapado la última vez que se fue estuve una semana sin cenar además de que esta vez tengo niñera o debería decir niñero- volví a dar otro mordisco
-Niñero?-pregunto abriendo la botella de jugo y pasándomela para que bajara lo que había masticado
-Si- bebí- Contrato a un encargado y estoy segura de que estará también encargado de vigilarme
- Huy amiga yo que tu tendría cuidado
-No te preocupes, se defenderme y si e sobrevivido estos últimos años junto a Paul estoy segura que vivir con otro degenerado no me costara mucho.
Bebí otra vez termine el emparedado y al sonar la campana recogimos y dirigimos hacia nuestros salones. En las siguientes clases me dedique solo a pensar en el ángel que me había encontrado, no tenía que atender por alguna razón siempre sabía lo que darían los profesores y por eso me aburría frecuentemente en clase, excepto gimnasia esa era mi clase favorita cuando debíamos hacer ejercicios prácticos pero hoy solo nos quedamos en el salón para discutir la historia del baloncesto así que me aburrí igual que en las otras clases.
Cuando sonó la campan indicando el fin de día de clases camine hasta la parada del auto bus, Conie ya se había ido con su padre y yo acababa de subir al bus sentándome en la parte de atrás jugando distraídamente con el cabello que se extendía hasta mitad de espalda desde la coleta.
Cuando llegamos a la parada me baje y comencé a caminar hasta la entrada de la granja, todo se veía tan hermoso y pacifico como siempre, la gran casa en medio de todo ese paisaje me producía tantos recuerdos, mama siempre me esperaba sentada bajo el gran roble a unos metros de la casa con una canasta llena de comida, sacudí los recuerdos de mi mente si algo había aprendido era a no pensar demasiado en el pasado eso solo conseguía ponerme triste.
Entre y ya se habían ido los amigos de Paul, deje la mochila sobre la mesa del comedor, saque la carne de la nevera coloque una olla con arroz y me di a la tarea de hacer la cena. Paul parecía no estar en casa para cuando termine así que aproveche y me comí mi cena en mi habitación normalmente debía esperar a que se durmiera.
Al acabar baje al granero a darle comida a los animales, habían dos crías de cabra y la madre no quería darles leche por lo que me sentaba en el eno para alimentarlas con un biberón de formula. Me gustaba el trabajo en la granja había crecido haciéndolo pero habían veces que simplemente no podía soportarlo.
-Charice!!- escuche a Paul llamarme, retire el biberón de la pequeña cabra me levante y comencé a caminar hasta la casa entrando por la puerta de la cocina.
-Si?- pregunte observándole, estaba borracho que sorpresa
-Y mi cena?- aun a una prudente distancia suya se podía oler el desagradable olor de alcohol
-esta tapada como de costumbre- dije señalando hacia el plato sobre el estante
-muy graciosa- camino la distancia entre nosotros y yo solo pude aferrar las manos en la encimera tras de mí, sentí arder mi mejilla por el golpe de su mano, bien me lo merecía solo a mi se me ocurría decirle tal cosa a él.
Me agarro por el brazo haciéndome estremecer por la fuerza que aplicaba “vendrá a comer un amigo mío, más te vale ser atenta” me soltó y camino dando tras pies hasta su plato, yo sentía las lágrimas arder en mi garganta pero por ninguna razón las dejaría salir frente a el “Y ve a cambiarte, apestas a animal de establo” me mordí la lengua aun me dolía una mejilla como para tener la otra también adolorida.
Me gire y comencé a subir las escaleras respirando profundo tratando de controlar mi coraje, cerré la puerta de mi habitación tratando de no tirarla aunque eso era lo único que quería hacer. Solo rogaba que el hombre con el que tendría que liderar no se pareciera en nada a Paul. Agarre las primeras piezas de ropa que encontré y entre al baño, por suerte me las había ingeniado junto con la ayuda de Gus para conectar el calentador de las demás duchas con la mía así que no tenía que bañarme con agua fría. Sentí el cabello mojado pegarse hasta mi espalda baja eso solo significaba que era hora de recortarlo, aunque yo no tenía puntas abiertas ni estaba quemado por secador o plancha porque la verdad era que yo no utilizaba nada de eso inclusive yo era quien lo recortaba con las tijeras de la cocina. Luego de colocarme la ropa extremadamente holgada me puse nuevamente las botas y bueno no quería hacerle nada a mi cabello así que lo deje que callera alrededor de mi secándolo con una toalla por suerte había sacado el cabello de mi padre y no era demasiado lacio pero se secaba con facilidad y no se esponjaba, luego de que me asegure de que no goteaba más agua comencé a bajar las escaleras escuchando risas roncas en el comedor.
Entre y casi doy un salto hacia atrás cuando vi a mi ángel, el hombre que había visto esta mañana en el camino, estaba sentado frente a Paul en la mesa, me apoye de la pared no queriendo interrumpir y llevarme una bofetada frente a él.
-Y bien Charice que esperas para servirnos de comer- dijo Paul en un claro tono de enojo, camine hasta el plato de Paul viendo que siempre si no se habia comido su cena luego de golpearme aunque no me ubiese extrañando que volviera a comer, destape el plato y se lo di, luego de servirle a la visita les di jugo y agua y volví a mi lugar en la pared.
-Charice es mi hijastra- comenzó Paul masticando la carne, pero yo solo me concentraba en no mirar esos increíbles rasgos.
-Charice el es Dustan Acafort el vivirá con nosotros de ahora en adelante- casi me caigo de espaldas suerte que estaba apoyada contra la pared, habré escuchado bien?
- Necesito a alguien que supervise las cuentas, el trabajo de los recolectores de maíz y la producción de leche.
-Entonces se mudara en definitiva?- pregunte claramente disgustada, el no me había consultado nada aunque no sabía porque tenía la esperanza de que lo hiciera, pero ¿HOLA? era la granja de mi padre, de mi madre y el toma decisiones sin consultármelo? No pude aguantar más y salí por la puerta de la cocina directo al sembrado de maíz siempre me sentía protegida en ese lugar era como si me estuvieran protegiéndome. Me senté entre las grandes matas en el suelo de tierra cerré los ojos y comencé a escuchar el sonido que producían las hojas contra el viento por unos minutos, respire profundo sintiendo como las lágrimas de coraje bajaban por mis mejillas, no podía quedarme allí debía terminar de preparar las cosas para el viaje de Paul.
Limpie las lágrimas y me levante sacudiendo mis pantalones, camine hasta la casa y ya adentro solo estaba Paul en la cocina “A dónde has ido?” pregunto poniéndose en pie tambaleando aun por los efectos del alcohol
-Quería tomar aire, solo eso- dije evadiéndole e yendo al fregadero para fregar los trastes
-has hecho sentir mal a Dustan con tu comportamiento- me mordí la lengua era lo único que podía hacer en ese momento así que me concentre en la esponja sobre los platos
-ya se fue a la habitación de invitados, le dije que te disculparías por tu comportamiento
-Claro, me disculpare en cuanto le vea- me trague el orgullo como muchas otras veces era imposible tratar de razonar con el
-Así está mejor- sentí su aliento cargado de alcohol en mi oído y de inmediato agarre el cuchillo que estaba a mi alcance
-Eres mucho más bonita que tu madre- sentí una de sus manos en mi cadera y eso fue todo me voltee apuntándole con el cuchillo
-No me vuelvas a tocar en tu vida- dije amenazante apretando el cuchillo sentía el terror arder en mi garganta
-Que vas a hacerme?
-Matarme?- se veía la burla en el brillo de sus ojos
-Querida, tu madre lo intento y no pudo dejémonos de tonterías- mi madre tratar de matarlo? No podía creerlo
-Dejemos una cosa clara- para cuando me percate había agarrado la mano en la que tenía el cuchillo haciéndome acercar a él, el olor de alcohol era pesado hacia que me dieran nauseas
-Tú me perteneces y más te vale tenerlo presente en todo momento- libere de una sacudida mi mano pero fue demasiado fuerte porque el cuchillo cayó al suelo, le observe y tenía una mirada perversa.
-Así que por dónde estábamos?- pregunto él y yo solo trataba de encontrar la voz en tanta lagrima reprimida.
Su estatura era unas pulgadas más alta que la mía, comencé a pensar una manera de incapacitarlo pero ya me había levantado por los brazos, trate de zafarme pero fue inútil “Si pones resistencia será mucho más divertido para mi sabes” le ignore comencé a dar patadas al azar pero fue como si nada, el olor a alcohol comenzaba a envolverme, sus labios se presionaron agresivos en mi cuello, sentía puras náuseas y repulsión, siguieron bajando mientras trataba de empujarle con ambas manos pero fue inútil, apretó aún más sus manos alrededor de mis brazos y para cuando me percate me había tirado sobre la mesa haciendo que mi cabeza diera vueltas por el repentino golpe, comencé a retroceder aun mareada por el golpe pero sus manos fue más fuerte y se cerraron alrededor de mis tobillos en ese momento se escaparon las lágrimas de mis ojos “Y bien qué tal si empezamos la diversión” la cabeza me daba vueltas y comenzaba a no sentir los dedos de las manos era como un tentador sueño que me llamaba pero más allá de eso sentí como tiraba de mis pantalones dejándome sin ellos, no podía rendirme ahora. Escuche una voz por encima del pitido de mis oídos era suave y armoniosa pero a la vez sonaba alarmada. Me concentre en esa voz para no caer en la tentación de cerrar los ojos.
-Que haces Paul?- escuche una voz de hombre muy molesta de un momento a otro deje de sentir los asquerosos labios sobre mis pies
-No te metas y ocúpate de tus asuntos- enfoque la vista apoyándome débilmente sobre mis codos para encontrar a Dustan agarrando de la camisa a Paul lejos de mí.
-Estas borracho y ella es la única razón que me impide partirte la cara
-Tienes miedo de que se asuste?-pregunto Paul con una risa muy abierta
-Estas despedido te quiero fuera de mi casa- dijo Paul sacudiendo la mano de Dustan de su camisa
-O, yo no creo que eso vaya a ser posible, firmamos un contrato por si no te acuerdas y de ninguna manera voy a dejar a esta niña a tu cargo sola.
-Ya veo- se rio nuevamente y yo trate de sentarme- Te lo voy a decir de esta manera demonio del infierno, ella es mía y que ni se te ocurra fijarte en ella- sacudí mi cabeza tratando de orientarla habia captado solo la mitad de las palabras.
-Además no es como si te fuera a dar algo que no tengas que conseguir a la fuerza- Observe a Dustan apretar los dientes hasta lo imposible y fue solo un instante cuando pude ver a Paul en el suelo tratando de orientar que fue lo que había pasado, de su nariz choreaba sangre y no pude controlar sentirme enferma
-No todos somos como tu Paul- le observe bien y me termine de convencer de que era un ángel
-Estas bien?- me pregunto acercándose a mí y dejando de lado a Paul.
Sacudí mi cabeza no muy segura de que mi voz fuera confiable, limpio las lágrimas de mis mejillas solo para ser remplazadas con otras “deberías ir a acostarte yo me ocupo de el” levante la vista y observe esos hermosos pozos negros, trate de bajarme pero aún no estaba del todo recuperada así que me tambalee, me agarró por el codo y cuando sentí su cuerpo tan cerca del mío me dieron una repentinas ganas de llorar, me aleje inmediatamente de el, agarre mis pantalones y comencé a caminar escaleras arriba sintiendo los pies pesados estaba segura de algo y era en que nunca dejaría que ningún hombre me tocara.
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